Buenos, ruego oraciones por mi, María José Serrano, porque creo firmemente en el poder de nuestro Señor en situaciones difíciles, ya que lo experimenté en mi juventud al sanarme de un linfoma que según los médicos era maligno. Hoy pido de nuevo la manifestación de su gracia en una lesión pancreática, en la que el próximo lunes me dirá el médico su alcance, que el milagro que espero sea testimonio viviente de Su grandeza y de Su plan perfecto para mí. Amén.